¿Debes dejar las bombillas al mudarte de un alquiler? Nuestros consejos

El día de la mudanza se acerca, las cajas están cerradas, y surge una pregunta frente al plafón del salón: ¿hay que desatornillar las bombillas o dejarlas en su sitio? La respuesta depende menos de una obligación espectacular que de un mecanismo jurídico discreto, el del estado de las cosas y las reparaciones locativas. Si se anticipa mal, este detalle puede obstaculizar la devolución del depósito de garantía.

Decreto de 1987 y reparaciones locativas: el texto que decide

La cuestión de las bombillas en alquiler no se basa en un uso o una simple cortesía. Se apoya en el decreto n.º 87-712 del 26 de agosto de 1987, que enumera las reparaciones locativas a cargo del inquilino. Este texto incluye el mantenimiento corriente de los equipos de la vivienda, incluido el reemplazo de interruptores, enchufes y bombillas defectuosas.

Concretamente, si una bombilla se quema durante la duración del contrato, es el inquilino quien debe reemplazarla a su costa. Esta lógica se extiende al momento de la salida: devolver una vivienda con casquillos vacíos cuando había bombillas funcionando al entrar crea una discrepancia entre el estado de entrada y el de salida.

La pregunta de si se deben dejar las bombillas al mudarse encuentra su respuesta en este marco regulatorio más que en un acuerdo tácito entre arrendador e inquilino.

Hombre en una escalera inspeccionando una bombilla LED en el pasillo de una vivienda durante una mudanza

Estado de entrada y salida: el verdadero factor de decisión

El decreto establece el principio, pero es el estado de las cosas el que determina lo que realmente se exigirá al salir. Este documento contradictorio, firmado por el inquilino y el propietario (o su representante), describe habitación por habitación el estado de la vivienda, incluidos los equipos.

Lo que debería mencionar el estado de entrada

Un estado de entrada bien redactado anota la presencia y el funcionamiento de las bombillas, luminarias y plafones. En la práctica, muchos documentos son vagos en este punto, limitándose a “electricidad: buen estado” sin detallar el número o tipo de bombillas.

Esta ambigüedad juega en contra del arrendador: sin mención explícita de las bombillas al entrar, es difícil exigir su presencia al salir. La comparación entre los dos estados de las cosas debe ser precisa para justificar una retención del depósito de garantía.

¿Qué sucede si las bombillas no figuran en el documento?

Las opiniones en el terreno divergen sobre este punto. Algunos arrendadores consideran que la ausencia de bombillas al salir constituye un deterioro, otros hacen caso omiso. El riesgo para el inquilino sigue siendo limitado financieramente (el costo de unas pocas bombillas), pero puede alimentar un clima de disputa más amplio sobre el estado general de la vivienda.

La recomendación más sólida: fotografiar cada habitación con sus bombillas visibles el día de la entrada, y luego reproducir ese estado al salir.

Depósito de garantía y disputas: el costo real de una bombilla faltante

Retirar las bombillas antes de devolver las llaves no desencadena, por sí mismo, un procedimiento complicado. Sin embargo, puede servir de pretexto al propietario para alargar la lista de retenciones sobre la fianza, especialmente si otros puntos del estado de las cosas son cuestionados.

  • El propietario puede facturar el reemplazo de las bombillas faltantes sobre el depósito de garantía, siempre que proporcione un justificante (factura o presupuesto).
  • El monto retenido debe corresponder al costo real de reemplazo, no a una estimación forfait inflada.
  • En caso de desacuerdo, el inquilino puede acudir a la comisión departamental de conciliación antes de considerar un recurso ante el tribunal.
  • El plazo de restitución del depósito de garantía está regulado por la ley: un mes si el estado de salida es conforme al de entrada, dos meses en caso contrario.

El verdadero desafío no es el precio de una bombilla LED. Es la imagen global que el inquilino transmite al arrendador durante el estado de salida. Una vivienda entregada limpia, con todas las bombillas en su lugar y funcionando, reduce considerablemente el riesgo de retención abusiva.

Alquiler amueblado: un caso aparte para las bombillas y equipos

En el alquiler amueblado, la situación difiere notablemente. El contrato se acompaña de un inventario detallado del mobiliario y los equipos, que generalmente incluye las luminarias y sus bombillas. Este inventario tiene el mismo valor que un estado de las cosas para el mobiliario.

El inquilino debe restituir cada elemento listado en el inventario, en un estado correspondiente al desgaste normal. Una bombilla quemada no reemplazada puede ser anotada como una discrepancia, al igual que un utensilio de cocina faltante o una cortina descolgada.

Comparación de una bombilla incandescente y una bombilla de bajo consumo colocadas sobre un contrato de alquiler durante una mudanza

Para los alquileres amueblados, verificar el inventario línea por línea antes de salir sigue siendo el método más fiable. Las bombillas suelen figurar de manera más explícita que en un estado de las cosas clásico de alquiler vacío.

Qué bombillas dejar, cuáles llevar

No todas las bombillas tienen el mismo estatus. La distinción se basa en lo que estaba presente al entrar y en lo que el inquilino ha añadido por su cuenta.

  • Las bombillas instaladas en las luminarias proporcionadas por el propietario (plafones, apliques de pared fijos) deben permanecer en su lugar.
  • Las lámparas de pie, lámparas de escritorio o cualquier luminaria comprada por el inquilino le pertenecen, incluidas las bombillas.
  • Si el inquilino ha reemplazado una bombilla incandescente por una LED más eficiente, teóricamente puede devolver una bombilla equivalente a la original, pero dejar la LED en su lugar suele ser más simple y mejor visto.

El criterio sigue siendo el mismo: restituir la vivienda en un estado lo más cercano posible al descrito al entrar, descontando el desgaste normal.

Dejar las bombillas al salir es más un reflejo de prevención que una carga pesada. El costo es insignificante, el gesto elimina un motivo de fricción con el arrendador, y el estado de salida se simplifica. Ante un propietario exigente o una agencia acostumbrada a retenciones, es un detalle que pesa más de lo que parece.

¿Debes dejar las bombillas al mudarte de un alquiler? Nuestros consejos